
La aventura política de Dante Gebel. Peronismo, evangelismo y show. El rol de Pergolini, el plan outsider y el fin de la razón.
Me costó entender quién era. Supongo que al igual que a todos los ignorantes que, como yo, no entienden lo que no ven, pues lo cierto es que este muchacho Gebel llena estadios de River y Vélez desde los 90, mucho antes de que al ex chico malo devenido en tech-bro pero siempre inescrupuloso Mario Daniel Pergolini se le diera por acompañarlo en la aventura de comerle la billetera al pobrerío latinoamericano y a las oscuras golondrinas que anidan en el backstage de las grandes campañas políticas argentinas.

Pregunté en X y me explicaron. Es un pastor evangélico así y asá, no vende curanderismo, llena estadios, hace humor, tiene una megaiglesia en California que se llama "River Church", una fundación homónima con la que hace caridad premium en la región, bancó las campañas presidenciales de Palito Ortega y de Daniel Scioli, está en contra del matrimonio igualitario y del aborto y es admirador de Nayib Bukele, a quien bendijo en la toma de posesión de su segundo mandato. Se define cada vez más como actor e influencer y se mofa de sus críticos viajando en aviones privados y sacándose fotos con Ferraris y Lamborguinis.



Entonces recordé o creí recordar. ¿A este tipo no lo tengo del programa de Tinelli en los 90? ¿O es otra foto sepia tipo "Gente que busca gente" o "Yo me quiero casar" con Roberto Galán? Me suena muchísimo. ¿Es o no es? ¿O será que se parece a otro? Viste que estos especímenes son todos iguales... saco arremangado con botones dorados, remera blanca, zapatos medio acharolados, hablar pausado. ¿Me lo estaré confundiendo con el hijo de Tusam? ¡Puta, son iguales!


¿Qué cosa puede explicar la unión de Pergolini con dirigentes del fútbol, ex heridos de LLA como Yamil Santoro, sindicalistas peronistas y el massista y un poco inventor de Milei Eugenio Casielles, hoy legislador porteño? ¿Por qué razón se juntarían todos estos para vender a un pastor evangélico como posible candidato presidencial que le muerda votos a Milei en 2027? Además de la guita, digo. Porque eso es lo primero. La religión anda muy bien fagocitando pobres y enfermos, pero ¿sabés lo que es un país bananero y corrupto? ¡Es una mina de oro al lado de la River Church!
Pues lo que hay además de guita es el plan outsider, claro. Así como construyeron a Milei, ahora quieren inventarle un némesis. Son los mismos que quisieron vendernos a Manes y a Randazzo. No funcionó. Y el plan se fue degradando, pero no desapareció. Arrancó con Lole "vi algo" Reutemann, de ahí pasó a "Humo" Manes y luego a Floro "no voy en tren voy en avión" Randazzo. Al final nos tocó Milei y, si Pergolini, Casielles, el ex futbolista Walter Erviti, el líder sindical de los aeronavegantes Juan Pablo Brey y buena parte del mundo del espectáculo y la política argenta que fue corriendo a sacarse fotos con el Presidante (Julián Weich, Francella, Repetto, Tinelli, Rial, Suar, Alfano, los Midachi, Moria, Yuyito, Fátima Flowers, entre otros) tienen éxito, seguiremos bajando escalones hasta que nos gobierne el pastor evangélico (ponele) Dante Gebel.
Gebel es un pastor evangélico un tanto secularizado. Uno lo ve y no puede evitar preguntarse: ¿es o no es? ¿Es un actor que hace de pastor evangélico o un evangélico con dotes de showman? ¿Es un posible candidato a presidente o una enorme operación de marketing? ¿Por qué fue quitándose los condimentos religiosos? ¿Por qué prefiere ser más influencer que pastor? ¿Para atraer más público a los shows? ¿Para alejarse de los juicios (sin "pre") que la experiencia nos legó contra los manochantas, los vendehumo y las sectas e iglesias marginales que cada tanto salpican los diarios con noticias de abusos sexuales, estafas y suicidios en masse?
No tengo ni la más puta idea, chicos. Yo entiendo menos que ustedes. Miro una y otra vez la marquesina de "Presidante" y no logro responderme si estoy viendo una joda, un show o una incipiente campaña presidencial. ¿Por qué no? De nuevo, ¿por qué no? Si Milei pudo, ¿por qué no podría Gebel? Por lo demás, tiene todo el sentido del mundo que no tenga ningún sentido. That's the whole freaking point, mis amigos.

Es como el bueno de Manu Jove a golpes de puño con un libertario en una cosa que se llama "Párense de manos" con la que unos chabonardos acaban de llenar Huracán. Un periodista político (para mí muy idóneo, por cierto) que labura a la vez en programas pro-Milei (TN con Viale) y en otros supuestamente peronistas pero también pro-Milei (Rebord), todos financiados con guita de YPF, participa de un show en el que finge que se caga a palos (pero un poco se caga a palos) con un militante de LLA en un contexto en el que también pelean minas conocidas de los streams y hasta Maravilla Martínez. ¿Qué quiere decir esto? ¿Qué es? ¿Cómo se llama?
No lo sabemos. No lo entendemos. Es el "six-seven" de la generación Alpha. El punto es que no hay ningún punto. Como dice una nota reciente en un medio de TV Azteca sobre 6-7, "la falta de lógica aparente es parte de su atractivo y explica su adopción masiva". Mis hijos dicen que el meme de Karinaaaa tampoco tiene sentido, pero están equivocados. Karinaaa es top 3 de momentos de la televisión argentina y tiene todo el sentido del mundo. Es fácil de explicar y de entender. Hay un cuentito con inicio, nudo y desenlace y cada vez que lo ves te cagás de risa. Deberían usarlo para la atención de pacientes con depresión clínica. Six-seven, en cambio, no tiene ningún puto sentido más que subrayar la potencia de los contenidos virales de niños y jóvenes ante los pelotudos de los adultos que los miramos sin entender de qué pistola se ríen. Cosa que banco un montón, por cierto.

Pero una cosa es el nonsense de los pendejos ante los adultos y otra cosa es la captura de instituciones elementales de nuestra vida más o menos civilizada (el debate público, el parlamento, la democracia, los derechos) por personajes, lenguajes, reglas de evidencia (o ausencia de ellas), valores (o ausencia de ellos) y mecanismos de conversación (o ausencia de ellos) completamente inexplicables en términos que un ser humano escolarizado pueda mínimamente decodificar.
De todos modos: too late. Rebord, por decir algo ya instaladísimo, o sea, viejo, arrancó haciéndoles entrevistas a personajes mega conocidos de la historia reciente como, no sé, Carlos Corach, sin saber quién poronga eran o qué poronga habían hecho. Y la rompió toda. El propio Milei se disfrazó de paciente psiquiátrico con una capa amarilla, hizo gira en tevé (con la misma guita que ahora quiere instalar a Dante Gebel) gritando e insultando gente en prime time, captó la atención del bueno de Ernesto que lo entrevistó de onda en radio todas las mañanas, se convirtió en presidente y logró que los argentinos llenaran el Congreso de evangelistas, semi-analfabetos y actrices rompe portones de los 90.
No juzgo, eh. Describo. De hecho, tengo para mí que el reemplazo de las Margaritas Stolbizers, los Manes y los Monzós de la vida por este concierto de personajes de Anabela Ascar está más que justificado por la impresentable foja de servicio de estos y otros políticos profesionales. Waldo lo explica mucho mejor que yo en el famoso capítulo de Black Mirror.

El caos es parte del asunto. Es deliberado. No es casual. Ya es viejo lo que digo. Ya llegó. Ya se instaló. Hay un montón de Pergolinis y Rebords y Manus Joves y Caputos y Gebels usufructuándolo. Critican a Milei con la izquierda y cobran de YPF con la derecha mientras los pibardos pagan para ir a verlos "pegarse" en Huracán. It's done. No hay vuelta atrás. En eso (y ojalá sólo en eso) tiene toda la razón Santiago Caputo: no hay nada que podamos hacer para torcer el curso de la historia. Lean a Da Empoli o cualquiera que explique todo eso que ya sabemos sobre la ira y el algoritmo, sobre el aprovechamiento de la insatisfacción social, sobre el desprecio a las élites políticas tradicionales y a las instituciones de la democracia liberal, sobre los planes de Peter Thiel y otros tecno-oligarcas neoreaccionarios, sobre la retroalimentación del engagement de las redes sociales con violencia, confusión, paranoia y frustración, sobre los avatars que gobiernan nuestra vida real. Por supuesto que Dante Gebel puede ser presidente, chicos. De hecho, me parece que está sobrecalificado.

“¿No le parece curioso que la gente pague para que la engañen?", se preguntaba el enorme ilusionista René Lavand. Él, un diestro que había tenido que aprender a ilusionar con la izquierda luego de que lo atropellara un auto y le amputaran el brazo a los 9 años, lo entendía mejor que nadie. Porque mirá que los hacía lentos de verdad los movimientos de cartas, eh. Y así y todo, nada. Nadie se daba cuenta. No es casual que un actor o un pastor quiera ser político o incluso presidente de la Argentina. Si al final del día se dedican a lo mismo y nadie se da cuenta. ¿Seremos tan tontos? ¿O será que preferimos no ver el as bajo la manga y los hilos de la marioneta? Porque la verdad que, como decía Lavand, no se puede, eh. No se puede hacer más lento.
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